ESPAÑA

FRANCMASONERÍA EN ESPAÑA

En los caminos de la Ruta de Arquitectura y Patrimonio Masónicos, España ofrece lugares de gran valor histórico, documental y simbólico. Desde Barcelona hasta Salamanca y Málaga, estos espacios permiten descubrir la huella de la masonería en la cultura, la memoria y la vida asociativa española. Archivos, bibliotecas y colecciones privadas abren al visitante una mirada plural sobre un patrimonio marcado por la fraternidad, el conocimiento, la persecución y la recuperación de la memoria.

Escalera principal de la Biblioteca Pública Arús, presidida por la reproducción de la Estatua de la Libertad y la inscripción “Alma Libertas”. Fotografía cedida por la Biblioteca Pública Arús

LUGARES QUE MERECE LA PENA DESCUBRIR

Fotografía cedida por la Biblioteca Pública Arús

Sala de lectura histórica de la Biblioteca Pública Arús, conservada con la atmósfera original de la institución fundada en 1895

Sala de exposiciones. Aquí se muestran las piezas más emblemáticas del fondo

Sala de música. En esta sala los usuarios podían venir a interpretar las partituras de la Biblioteca en el piano o el armonio, pues los organizadores consideraron que la música debía formar parte de la formación cultural de las personas

Visitar la Biblioteca Pública Arús es descubrir un lugar donde la libertad no aparece como una palabra abstracta, sino como una experiencia concreta: una casa abierta al estudio, a la memoria y al progreso humano.

Barcelona

Biblioteca Pública Arús

En el centro de Barcelona (Cataluña), en el Passeig de Sant Joan, se conserva uno de los espacios culturales más singulares de Europa: la Biblioteca Pública Arús. Fundada en 1895 por voluntad de Rossend Arús i Arderiu, nació con una idea muy avanzada para su tiempo: poner el conocimiento al alcance de todos los ciudadanos, sin distinción de clase social, género o edad.

La Biblioteca Arús no es solo una biblioteca histórica. Es también el testimonio material de una forma de entender la cultura como camino de emancipación. Su fundador, Rossend Arús, fue escritor, periodista, dramaturgo, republicano federal, librepensador, filántropo y masón. Su compromiso con la educación popular y con los ideales de progreso, libertad y fraternidad quedó unido para siempre a este edificio, que legó al pueblo de Barcelona.

La visita comienza con una imagen de gran fuerza simbólica. En la escalera de honor, una reproducción de la Estatua de la Libertad recibe al visitante con la inscripción “Alma Libertas”. Pocas imágenes resumen mejor el espíritu del lugar: una biblioteca concebida como alimento intelectual, como espacio laico de cultura y como puerta abierta al pensamiento libre.

En sus salas se conserva la atmósfera de una institución nacida en la Barcelona de finales del siglo XIX, una ciudad marcada por el asociacionismo, el republicanismo, el movimiento obrero, el catalanismo popular y las corrientes librepensadoras. La sala de lectura mantiene la disposición original de 1895 y permite imaginar la ambición de sus fundadores: crear un lugar digno, luminoso y abierto, donde el conocimiento no fuera privilegio de unos pocos.

La relación de la Biblioteca Arús con la masonería es profunda. Rossend Arús ingresó en la masonería en el contexto del Sexenio Democrático y alcanzó un papel destacado en la masonería catalana. Fue fundador de la logia Avant y llegó a ser gran maestro de la Gran Logia Simbólica Regional Catalana. Pero la importancia masónica de la Arús no se limita a la biografía de su fundador. La institución conserva uno de los fondos bibliográficos y documentales más relevantes para el estudio de la masonería en España, junto con materiales de gran valor sobre historia social, movimiento obrero, anarquismo, republicanismo y cultura popular.

Por eso la Biblioteca Pública Arús encaja de manera natural en la Ruta 33. No se trata únicamente de visitar un edificio hermoso ni de contemplar una colección especializada. Se trata de entrar en un espacio donde la arquitectura, los libros, los símbolos y la memoria histórica dialogan entre sí. La Arús muestra cómo la masonería europea no fue solo una sociabilidad discreta, sino también una corriente cultural vinculada a la educación, al pensamiento crítico y a la construcción de ciudadanía.

Hoy la biblioteca continúa viva. Organiza exposiciones, actividades, conferencias, visitas guiadas y proyectos de difusión de su patrimonio. Sus salas históricas, su fondo bibliográfico y su significado simbólico la convierten en una parada imprescindible para quienes deseen comprender la presencia de la masonería en la historia cultural de Barcelona y de Europa.

Malaga

Recuerdos de un viejo masón: una historia de amor

En Málaga se conserva una colección masónica que sorprende desde el primer momento. No está instalada en un gran museo ni en una institución solemne. Se muestra en un local sencillo, pero lo que allí se reúne tiene una fuerza patrimonial extraordinaria: mandiles, bandas, medallas, joyas, documentos, libros, fotografías, herramientas simbólicas y objetos rituales que permiten recorrer una parte esencial de la cultura material de la masonería.

La colección fue creada por Andrés Cobos Azuar, masón y coleccionista apasionado, bajo un título que hoy suena casi como una despedida: Recuerdos de un viejo masón. Durante años reunió piezas con paciencia, conocimiento y afecto. No parece la obra de quien acumula objetos por simple curiosidad, sino de quien intenta salvar un mundo de signos, memorias y fraternidades. Se habla de más de doscientos mandiles, una cifra que por sí sola permite imaginar la amplitud del conjunto y la variedad de procedencias, estilos, grados, épocas y sensibilidades que puede contener.

Pero lo más conmovedor de este espacio malagueño no es solo la cantidad de piezas. Es la forma en que se conservan. Tras el fallecimiento de su creador, la colección permanece viva gracias a sus familiares, que la muestran no como un inventario frío, sino como una herencia afectiva. Cada objeto remite a una historia mayor, pero también a una biografía concreta: la de alguien que amó profundamente la masonería y quiso hacerla comprensible, visible y cercana.

Por eso este lugar no debe entenderse únicamente como un museo. Es, sobre todo, una historia de amor. Amor por la memoria, por la fraternidad, por el símbolo y por la vida de quien dedicó tantos años a reunir estos testimonios. En sus vitrinas, la masonería deja de ser una abstracción. Se vuelve materia, textura, color, gesto y recuerdo. Un mandil bordado, una escuadra, un compás, una medalla o una vieja publicación hablan de ideales como la libertad de conciencia, la tolerancia, el perfeccionamiento moral y la búsqueda de la verdad.

El contraste entre la sencillez del lugar y la riqueza del contenido hace que la visita tenga una intensidad especial. No se entra en un espacio monumental, sino en un legado cuidado. Y quizá por eso el encuentro resulta más directo, más humano. La colección no impone distancia: invita a mirar de cerca.

Dentro de una ruta de patrimonio masónico, este pequeño espacio de Málaga aporta algo imprescindible. Recuerda que el patrimonio no siempre nace de grandes instituciones. A veces nace de una pasión íntima, de una vida dedicada a reunir fragmentos dispersos, y de una familia que decide no dejar que el olvido cierre la puerta. Recuerdos de un viejo masón es, en ese sentido, una colección impresionante, pero también una forma de fidelidad: a una persona, a una memoria y a una tradición.

Fotografías cedidas por la familia de Andrés Cobos Azuar

Fotografía cedida por el Centro Documental de la Memoria Histórica

Fotografía incautada y usada posteriormente por los servicios de información franquista para la represión de los masones

Fotografía incautada y usada posteriormente por los servicios de información franquista para la represión de los masones

Fotografía del interior de una logia española de los años 30 e incautada por los servicios de información franquista

Mandil de maestro masón incautado por los servicios de información franquista

Salamanca

El Centro Documental de la Memoria Histórica y la Masonería

El Centro Documental de la Memoria Histórica de Salamanca (CDMH) ocupa un lugar singular dentro del patrimonio masónico europeo. No es una logia histórica conservada como tal, ni un museo nacido por iniciativa de la propia masonería. Su importancia procede, precisamente, de una paradoja: buena parte de los fondos que hoy permiten estudiar la masonería española fueron reunidos por un aparato de Estado creado para perseguirla.

El origen del actual CDMH se encuentra en los servicios documentales organizados por el franquismo durante la Guerra Civil y consolidados después en la dictadura. Aquellos organismos incautaron archivos, bibliotecas, objetos y documentación de partidos, sindicatos, asociaciones, instituciones republicanas y logias masónicas. Su finalidad no era conservar patrimonio, sino clasificar información, elaborar antecedentes y alimentar los mecanismos represivos del nuevo régimen. Entre los enemigos ideológicos señalados por el franquismo, la masonería ocupó un lugar especialmente destacado, convertida por la propaganda oficial en uno de los grandes símbolos de la llamada “anti-España”.

Por eso la visita al CDMH obliga a mirar la masonería desde una doble perspectiva. Por un lado, el centro conserva una documentación excepcional sobre logias, masones, publicaciones, expedientes, correspondencia, objetos rituales y cultura material masónica. Por otro, esos mismos documentos muestran cómo funcionó la persecución: la identificación de personas, la elaboración de fichas, la construcción de culpabilidades y la utilización de la pertenencia masónica como prueba política y penal. El archivo habla, al mismo tiempo, de la vida masónica y de la maquinaria que intentó destruirla.

Uno de los espacios más conocidos del CDMH es su exposición permanente dedicada a la masonería, situada en la sede de la calle Gibraltar. En ella se muestran documentos y objetos masónicos procedentes de los fondos del centro. Este recurso expositivo tiene un gran valor pedagógico: permite al visitante aproximarse al lenguaje simbólico de la masonería y comprender la distancia entre la realidad histórica de la institución y la caricatura conspirativa difundida por el franquismo.

La dimensión europea de este lugar se aprecia también en las conexiones internacionales de la represión. La lucha franquista contra la masonería no fue un fenómeno aislado. Se inscribió en un clima político marcado por los fascismos europeos y contó, en determinados momentos, con colaboración e intercambio de información con la Alemania nazi. La documentación requisada a masones españoles en el exilio, los listados, los informes y la cooperación policial muestran que la persecución antimasónica formó parte de una cultura represiva transnacional, alimentada por el anticomunismo, el antisemitismo y el mito de la conspiración judeo-masónica.

Integrado en la Ruta 33, el CDMH de Salamanca ofrece, por tanto, una experiencia patrimonial de enorme fuerza histórica. Aquí el patrimonio masónico no aparece solo como arquitectura, ritual o símbolo, sino también como memoria incautada. Lo que nació como instrumento de vigilancia y castigo se ha convertido, en democracia, en un espacio de investigación, educación y reparación. Esa transformación es esencial: permite devolver dignidad documental a quienes fueron perseguidos y ofrece al visitante una lectura crítica sobre los usos políticos del archivo.

Visitar el CDMH es comprender que la memoria de la masonería española no se conserva únicamente en templos, bibliotecas o documentos producidos por la propia institución. También se conserva en los papeles de la dictadura, en los expedientes de la represión y en los objetos arrancados a las logias. Salamanca nos recuerda que estudiar ese patrimonio es una forma de conocimiento histórico, pero también un acto de responsabilidad democrática.

Cartographie

France

Sur les chemins de la Route d’Architecture et de Patrimoine Maçonniques, il existe des sites exceptionnels à découvrir au Sud, sur l’Atlantique ouest jusqu’à la capitale. Ces sites sont de véritables découvertes à ne pas manquer.

Andorre

La Principauté d’Andorre est un petit État souverain situé dans les Pyrénées entre la France et l’Espagne. Avec une superficie d’environ 468 km² et une population d’environ 87 000 habitants, elle est l’un des plus petits pays d’Europe. Son régime politique est une co-principauté parlementaire unique en son genre, les deux Co-Princes étant le président de la République française et l’évêque de la Seu d’Urgell (Espagne).

Autriche

En Autriche les chemins mènent à Vienne pleine d’histoire maçonnique qui est à découvrir tout au long des rues et des bâtiments forts bien restaurés. En parcourant cette histoire l’on remonte à un patrimoine important de Mozart à l’empire Austro Hongrois, la Maçonnerie est bien présente.

Belgique

La diversité et la remarquable architecture des Temples en Belgique, tant à Bruxelles, Gand, Anvers, Liège ou encore Bruges, Tournai et Namur incitent vraiment à emprunter les chemins de la Franc Maçonnerie. Le patrimoine culturel et historique n’est pas en reste et alimentera la curiosité de chacun !
Bulgarie

Canaries

Suite au mouvement autonomiste au sein du Grand Orient d'Espagne en 1920, les loges canariennes Añaza, Abora et Andamana décidèrent conjointement de créer une Grande Loge Régionale des Îles Canaries. C'est pour cette raison que le 28 novembre 1922, une commission se réunit à Santa Cruz de Tenerife pour organiser une Grande Loge Régionale, composée de représentants des loges Añaza (José Freixa Martí), Abora (Julián Rodríguez Ballester) et Andamana (Compagnie Juan Vich), acceptant de nommer Amado Zurita Colet, d'Añaza, comme président.
Le 20 février 1923, le Conseil suprême du 33e degré pour l'Espagne et ses dépendances a émis une communication à la Loge Añaza 270 dans laquelle il décidait d'autoriser la constitution d'une Grande Loge régionale des îles Canaries qui parrainerait les Loges établies là-bas « compte tenu des raisons existantes pour cela».

La transition vers la démocratie a rétabli la légalité de la franc-maçonnerie espagnole. Depuis le début des années 1980, la Franc-Maçonnerie canarienne s'est concentrée à Gran Canaria, Tenerife et Lanzarote, se rattachant initialement à la Grande Loge d'Espagne et à son Conseil Suprême du 33ème Degré, non sans une certaine réticence anglaise due à la philosophie du Rite d'Émulation. Mais les sentiments maçonniques des francs-maçons canariens, liés à leur tradition historique, s’éloignent du concept de « fraternité » anglo-saxonne ; et pas seulement dans le rituel, mais dans la manière de penser.

Croatie

La Grande Loge Régulière de Croatie a été fondée sur le principe de la scission de 1919 de la Franc-maçonnerie dans l’ancienne Yougoslavie. À la fin de la Première Guerre mondiale, il y avait plusieurs loges de franc-maçonnerie actives sous la protection de la Grande Loge Symbolique de Hongrie.
Espagne

Sur les chemins de la Route de l’architecture et du patrimoine maçonniques, l’Espagne offre des lieux d’une grande valeur historique, documentaire et symbolique. De Barcelone à Salamanque et Malaga, ces lieux permettent de découvrir l’empreinte de la franc-maçonnerie dans la culture, la mémoire et la vie associative espagnoles. Archives, bibliothèques et collections privées offrent au visiteur un regard pluriel sur un patrimoine marqué par fraternité, savoir, persécution et récupération de la mémoire.

Macédoine du Nord

La franc-maçonnerie spéculative est présente dans les régions géographiques de Macédoine depuis le début du 19ème siècle, où un certain nombre de frères résidant sur le territoire de l’ancien Empire ottoman (turc) ont pu, par intermittence, faire partie de loges maçonniques.

Pologne

En Pologne la Route mène d'abord à la bibliothèque de l’Université de Poznan pour voir 80 000 ouvrages maçonniques dans différentes langues donc 2 400 en français à partir de l’année 1730 et volés pendant la Seconde Guerre Mondiale par les Nazis.
Ensuite à Tarnowskie Gory qui est inscrite par l'Unesco et dont le patrimoine culturel, grâce à la mairie qui a récupéré les objets de deux Loges maçonniques détruites par le régime nazi pour en faire un musée. Dans cette région riche en mines d’argent, la franc-maçonnerie était très développée. Dans la même ville, un magnifique château reconstruit abrite un musée maçonnique et un temple avec les mobiliers maçonniques où la loge de Grande Loge de France a pu se réunir pour ses travaux. On peut passer quelques jours sur place, car il y a un hôtel et un restaurant.

Portugal

Le 9 Mars 2000, un groupe de Loges et leurs respectables Frères ont fondé la Grande Loja Nacional Portuguesa (Grande Loge Nationale Portugaise), qui est aujourd’hui l’une des principales Obédiences Maçonniques au Portugal.
Notre Institution, caractérisée par son engagement envers la Franc-Maçonnerie Régulière et Traditionnelle, joue un rôle significatif dans la préservation et la promotion des principes Maçonniques.

Roumanie

Depuis 1848, il existait au centre de Bucarest une « Rue des francs-maçons » qui garde ce nom jusqu’en octobre 1940 (renommée Ștefan Furtună à l’époque communiste et Mircea Vulcănescu depuis 1990). La Balade du maître-maçon Manole atteste d’un mythe de la corporation des bâtisseurs d’églises au Moyen Âge sur le territoire de l’actuelle Roumanie, que Mircea Eliade avait déjà relié aux mythes fondateurs de la franc-maçonnerie. Le pays offre au baladeur toutes sortes de découvertes de lieux architecturaux et de patrimoine maçonniques remarquables.

Serbie

Une promenade dans Belgrade réserve bien des surprises architecturales, révélant de véritables trésors gravés sur les facades des immeubles. Vous découvrirez aussi deux balades dans la ville qui vous sont proposées et qui permettent d’avoir aussi un aperçu du patrimoine Serbe miraculeusement préservé de périodes funestes pour le pays depuis 1940. Belle découverte !

Slovénie

La graine de la franc-maçonnerie est tombée sur le sol slovène dès le XVIIIe siècle, mais ce n'est qu'avec les provinces illyriennes qu'elle a germé au sein de la population locale. Les circonstances historiques ont ensuite gelé cette croissance, mais lorsqu'elle s'est finalement épanouie à la fin du XXe siècle, la franc-maçonnerie slovène a puisé à cette même source. Les chemins sont divers et attractifs dans des ballades au sein de la capitale.

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